Ahora soy el susurro que dobla tus últimas palabras, soy el
cruel resultado de la furia de un dios.
Se decía que de mi boca salían las más bellas palabras y
ahora no puedo tan siquiera iniciar una conversación pues he sido desprovista
de la voz que tanto amaba.
Antes ninfa y ahora una canción sin rostro, maldita por una
reina y por las envenenadas flechas de Eros, que promueven en mi un amor no
correspondido.
El rechazo del cruel Narciso le valió la muerte, años y años
contemplando su imagen sin poder apartar la mirada ni un segundo, castigado
también por su soberbia y yo, ingenua y pobre de mí, creí siempre poder
salvarle.
Ahora solo soy una voz sin rostro que se lleva el
viento.....

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